Cambiar la vida de personas en situación de necesidad es parte del deseo social, pero llegar a proponer ideas, es parte de la visión que un futuro profesional de Ingeniería en Diseño de Productos puede llegar a hacer.
Es así como Allison Leiton, estudiante de último año, realizó su práctica profesional en el FabLab de la Universidad de Deusto en Bilbao, donde realizó diversas actividades de apoyo académico, donde comenta “dentro del FabLab realice trabajos de ayuda en temas de impresión 3D, recibiendo así a los alumnos de la carrera de ingeniería en diseño industrial, quienes a menudo trabajaban en sus prototipos”.
Allison es un claro ejemplo de cómo la combinación de la ingeniería, el diseño y las metodologías pueden impactar positivamente en la sociedad. Consciente de su formación, comenta “el diseñador logra guiar su creatividad y presentar una solución innovadora la cual reduce la incertidumbre y el riesgo en la ejecución del prototipo, logrando así una distribución eficiente de sus recursos (humanos, tecnológicos y monetarios), siendo este último uno de los aspectos más importantes en proyectos sociales ya que suelen ser limitados”.

Kados ( FabLab Manager) y dos ayudantes de la carrera de ingeniería en diseño industrial
Recordando su experiencia en España, Allison comenta “Parte de los desafíos que se presentaron en Deusto fue trabajar con materiales que no habían utilizado antes en el Fablab, como el PETG, lo que me llevo a tener que investigar y realizar pruebas para obtener una impresión de buena calidad. Adicional a esto, fue posible superar barreras de idioma y aprender de este, ya que a pesar de que en Bilbao hablan español, también hablan Euskera ( lengua vasca) , por lo que algunos nombres para referirse a maquinarias, herramientas o utensilios eran diferentes a los utilizados en Chile”.
En esta instancia la estudiante comenzó la base de su metodología para su proyecto de título, con ayuda del profesor Aiur Retegui. Sobre la práctica realizada en FabLab comenta “la experiencia fue gratificante y enriquecedora, conocí a muy buenas personas y logré aprender de estos. Además, destaco la preocupación del personal del Fablab, que en todo momento me acogieron como una más del equipo.”
